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Me dejó de funcionar el BOTOX®

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Cuando la inyección antiarrugas deja de dar resultados.

Algunas personas pueden experimentar una especie de inmunización a la toxina botulínica tipo A.

Esta reacción adversa es infrecuente pero verdadera. Sepa cuáles son los factores que aumentan las chances de sufrir resistencia al BOTOX®.

27 de Julio de 2013

P

or primera vez, después de haberse realizado exitosamente inyecciones de toxina botulínica durante varios años, a Carolina no le funcionó el BOTOX®. Sorprendida acudió a su cirujano plástico de confianza, quien le realizó una nueva colocación de la toxina. Tras esperar unos días, los resultados seguían sin aparecer y Carolina tomó la difícil decisión de cambiar de médico.

Así comenzó una serie de visitas a diferentes cirujanos plásticos y dermatólogos que terminaban inevitablemente en fracaso. Esta seguidilla de consultas y tratamientos se acompañaba de dudas, de acusaciones, de sospechas acerca de la originalidad de los productos que se utilizaban y de las posibles trampas en la dilución de la sustancia antiarrugas.

La presente historia, aunque infrecuente, es la que algunas veces sufren unos pocos pacientes que desarrollan un efecto conocido como “resistencia a la toxina botulínica”. Cuando esto sucede, los resultados no son los mismos que los anteriores, estos disminuyen o no aparecen. Es que en las personas que desarrollan resistencia, la inyección de toxina botulínica activa un mecanismo similar al de las vacunas. El BOTOX® está compuesto por una proteína purificada producida por una bacteria, que causa el bloqueo de la liberación de neurotransmisores desde los nervios a los músculos. En los casos de resistencia, el sistema inmunitario reaccionaría contra la proteína de la toxina botulínica desarrollando anticuerpos para neutralizarla. Se sospecha que este efecto puede ser parecido al que a veces experimentan las personas que manejan serpientes: después de haber sido mordidos varias veces por los ofidios, estas personas pueden llegar a hacerse resistentes a algún tipo de veneno de alguno de estos animales.

Se cree que la resistencia a la toxina botulínica puede desarrollarse con los años, tras decenas de aplicaciones, pero también desde el primer tratamiento. Cuando la inyección no funciona, es importante consultar con el médico que la aplicó y realizar los controles post-tratamiento recomendados. Realizando estos controles en los tiempos indicados, el profesional va a poder observar y registrar la ausencia de resultados. Se repetirá entonces la aplicación y si corresponde considerar un fallo del producto, se verá la posibilidad de realizar el reclamo al fabricante. Este último reclamo puede realizarse si el paciente realiza la consulta de revisión a tiempo, ya que más adelante la ausencia o disminución de los efectos puede ser atribuida al paso del tiempo y no a un posible fallo de la sustancia. En este sentido, es importante tener en cuenta que la duración de los resultados de la toxina botulínica es variable de paciente a paciente y que en una minoría de personas la toxina puede tener una duración inferior a 3 meses (hecho que no es considerado ausencia de resultados). Tampoco se considera un fallo de la sustancia si el efecto duraba 5 o 6 meses y tras una aplicación los efectos se reducen, por ejemplo, a 3 meses de duración.

Los sucesivos fracasos en los nuevos intentos de conseguir resultados dan cuenta de la reacción adversa de resistencia a la toxina. En este caso no se trata de un fallo del producto, sino de una reacción imprevisible del organismo del individuo. Pero se debe diferenciar el efecto de resistencia de una falla del producto, de una mala aplicación del mismo (por ejemplo colocación por fuera de los sitios indicados o un error en la preparación y dilución) y de las falsas expectativas. Dentro de estas últimas se incluyen las pretensiones de resultados exageradas, como la necesidad de lograr un “planchado total” de los músculos. No solo puede no ser posible, sino que puede dar lugar a una apariencia de artificialidad y anormalidad en el rostro.

Otro factor muy importante es la utilización de productos originales de laboratorios aprobados por los entes reguladores de salud. En el caso de Argentina, este ente es el ANMAT. Unas toxinas botulínicas aprobadas por este ente son el BOTOX® y el Dysport®. En algunos casos, cuando se utilizan productos originales y se puede dar prueba a tiempo de la ausencia de resultados en el paciente, puede ser posible rellenar un protocolo con el lote utilizado y presentarlo a los laboratorios, tras lo cual puede obtenerse la sustancia para una nueva aplicación (siempre que se considere el fallo del producto como motivo de la ausencia de resultados). De más está decir que se debe contar con un médico de confianza, debidamente capacitado en la aplicación de toxina botulínica: el mal uso del producto puede ocasionar graves y serios riesgos para la salud.

Desgraciadamente hasta el momento no existen métodos mediante los que se pueda prever la resistencia al BOTOX® previo a su aplicación. Pero es muy importante saber que la resistencia al BOTOX® esta descripta en la bibliografía. Por ejemplo, el principal productor de toxina botulínica la describe en su página (www.allergan.com) dentro de las reacciones adversas al producto. Señala que la frecuencia en que sucede el fenómeno no ha sido bien estudiada, pero además, informa que algunos estudios realizados sugieren que la incidencia de esta reacción adversa aumentaría cuando se realizan aplicaciones de toxina botulínica a intervalos más frecuentes o cuando se utilizan dosis más altas. Por ello la minimización de esta reacción puede ser posible mediante la utilización de la dosis efectiva más baja con intervalos lo más largos posibles entre inyecciones. Utilizar BOTOX® más seguido de lo recomendado puede tener el efecto inverso al buscado. Algunos cirujanos plásticos recomiendan no aplicarse la toxina por un año si se sospecha de resistencia al producto. Tras este período podria volver a intentarse la aplicación para evaluar los resultados.


Informó Staff Médico Centro Rodriguez Palacios.



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