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» Prótesis Mamarias ¿de silicona o de solución salina?

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La cirugía de aumento mamario esta en boga en la actualidad. Miles de mujeres cumplen su deseo de aumentar lo que la naturaleza les dió, o de recuperar lo que la maternidad les quitó a través de la cirugía de implantes mamarios. Las estadísticas revelan que la razón predominante por la que las mujeres se practican esta cirugía, es para sentirse mejor con su propio cuerpo y sentirse mas sexies y armoniosas. Es claro que los nuevos cánones de belleza femenina apuntan a mamas más voluminosas que décadas atrás.

El 16 de Marzo del 2009, la Sociedad Americana de Cirugía Estética Plástica (American Society for Aesthetic Plastic Surgery -ASAPS) dió a conocer estadísticas que muestran que durante el año 2008 se realizaron en los Estados Unidos, 355.671 cirugías de implantes mamarios (en comparación, en el año 1992 se hicieron 32.607). De ese total, el 48,1% correspondieron a personas de entre de 19 y 34 años. En Argentina este crecimiento exponencial de este tipo de cirugía estética es similar a lo que ocurre en el resto del mundo. La liposucción deja así de ser la cirugía más popular, siendo hoy la cirugía de Implantes Mamarios, la más frecuente dentro de la Cirugía Plástica Estética.

Las primeras prótesis mamarias se comenzaron a utilizar en la década del 60’. Desde el año 1890, figuran escritos con la utilización de diversos materiales y sustancias para aumentar el tamaño de las mamas: parafina, bolas de vidrio, marfil, esponjas de polivinilo, cartílago de buey, caucho y las inyecciones de silicona líquida en la década del 50’. Los resultados no fueron para nada buenos y en muchos casos desastrosos: se producían infecciones mamarias, procesos inflamatorios, migraciones, endurecimiento de los tejidos mamarios y graves casos en los que se hacía necesario extirpar parte o la totalidad del tejido mamario mediante cirugías (mastectomía) para detener las infecciones y el daño que estos productos producían a los órganos .

Con esta historia a cuestas surgen en la década del 60’ las primeras prótesis mamarias, que reconocían 2 tipos: prótesis de silicona y prótesis inflables de solución salina.

Junto con el advenimiento de las prótesis de mamas surge la polémica científica trasladada a la gente gracias a los medios de comunicación.

¿Es peligroso o no tener en el organismo una prótesis de silicona para toda la vida?

En el año 1977 una mujer gana uno de los primeros juicios contra una empresa fabricante de implantes por daños a causa de la ruptura de prótesis mamarias de silicona. Durante la década de los 80’ y los 90’ continuaron los juicios. Se vinculó y asoció a la silicona con el aumento de la incidencia de cáncer de mama, luego de enfermedades autoinmunes como lupus , artritis reumatoidea, con rupturas protésicas y migración de la silicona (líquida en aquellos tiempos) a los tejidos perimamarios y también alejados.

En Noviembre de 1991 la FDA solicita una moratoria para que las industrias cesen la comercialización de prótesis de silicona con fines estéticos, hasta bien la FDA evaluara los estudios presentados por las compañías. En el año 1992, y tras evaluar los estudios, la FDA decide no otorgar la aprobación por considerar a las nuevas evidencias insuficientes para garantizar la seguridad y efectividad de las prótesis de silicona para aumento mamario. Se prohibió así la comercialización de prótesis de silicona con fines estéticos en USA, y luego en varios países del mundo incluido el nuestro. No así, su uso en reconstrucciones mamarias.

Pero nuevas investigaciones científicas confirmaron la falta sustrato para estas asociaciones con que fueron vinculadas las prótesis de silicona.

Las empresas fabricantes mejoraron los diseños a lo largo de 5 generaciones de implantes mamarios de silicona, creando cápsulas protésicas de varias capas, más consistentes. A mediados de los 80’ aparecieron las prótesis de superficie rugosa o texturizada con el fin de disminuir la incidencia de contracturas capsulares severas y de reducir la rotación de los implantes, a la vez que se mejoró el gel de relleno que pasa a ser más cohesivo, en comparación con la silicona líquida que fue el contenido de las prótesis de primera generación. Este gel cohesivo de silicona es nuevamente mejorado en la década de los 90 lográndose un gel de silicona altamente cohesivo, semi-sólido, que elimina enormemente las posibilidades de migración. Esto significa que si la cubierta protésica se rompe el peligro que migre el contenido, es casi o completamente nulo. Los estudios realizados en mujeres a 3 años de la colocación de los implantes, detectaron roturas en un 0,5 % de los casos (1 en 200) y en ninguno de estos casos de rotura se produjo migración del gel de silicona.

A pesar de estas innovaciones, la FDA (Food and Drug Administration) de USA prohibió el uso de prótesis rellenas de silicona con fines estéticos, durante varios años. Durante mucho tiempo miles de mujeres estadounidenses fueron implantadas con prótesis inflables con suero o solución salina, mientras que en la mayoría de los países del mundo se utilizaron prótesis de gel cohesivo de silicona.

Las prótesis inflables están conformadas por una cubierta de silicona. Esto permite introducirlas plegadas sobre sí mismas a través de incisiones pequeñas (aún del ombligo). Luego de ubicarlas en el espacio planeado que puede ser tanto atrás del músculo pectoral o de la glándula mamaria, se rellenan con solución salina o suero hasta alcanzar el volumen correspondiente. Es necesario sobrellenarlas para evitar pliegues que conllevan la posibilidad de que se dañe la cubierta y se produzcan filtraciones.

Las prótesis salinas tienen algunas desventajas con respecto a las de silicona: la deflación a lo largo del tiempo que puede aumentar la posibilidad de ondulaciones visibles a través de la piel (rippling) y luego conducir o facilitar la ruptura de la cubierta de silicona.

Luego de 14 años de prohibición, en el año 2006 la FDA, autorizó la utilización de prótesis de gel de silicona para los aumentos mamarios y comenzó una nueva era en la cirugía mamaria en los Estados Unidos.

Hoy en día, la gran mayoría de los cirujanos plásticos del resto de los países del mundo, utilizan prótesis rellenas de gel de silicona. Estos diseños logran una indiscutible naturalidad de la mama tanto a la vista como al tacto. No existe un plazo de vencimiento para las prótesis colocadas. Mientras los controles sean normales y no haya evidencia de ruptura, contractura capsular o asimetrías no es necesario recambiar los implantes. Algunas mujeres necesitan recambiar sus implantes luego de un tiempo generalmente pasando los 10 años de implantadas, siendo esta una cirugía que no entraña mayores inconvenientes.

La colocación de prótesis mamarias de gel cohesivo de silicona pasó la prueba del tiempo. Millones de mujeres implantadas disfrutan de su nueva imágen corporal con una incidencia mínima de riesgos para su salud, que les permite también ejercer su maternidad y lactancia sin ningún peligro para el bebé.

Bibliografía, fuentes y links:

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